Historia

 

Prehistoria

La Prehistoria comienza en Los Blázquez desde el Paleolítico, aunque los restos encontrados pertenecientes a este periodo no se puede especificar a qué fase del Paleolítico pertenece. Restos del paleolítico encontramos en la loma del Colmenar, de donde procede una industria fabricada en sílex. Posiblemente también pertenezcan a este periodo las toscas industrias a base de lascas y hojas realizadas en cuarcitas encontradas en diferentes puntos del término.

Con el Calcolítico la Prehistoria se nos manifiesta de manera más clara en esta zona. A esta etapa pertenecen los dólmenes situados en la Morisca, muy cerca de la laguna del Estanquillo. Estas sepulturas megalíticas fueron construidas con cuarcitas. En la actualidad se encuentra prácticamente destrozadas. También se han encontrado restos pertenecientes a este periodo en Piedras Gordas (un útil de sílex y un fragmento de cerámica). El yacimiento situado en la sierra del Castillejo, aunque bastante destrozado, ha proporcionado abundantes fragmentos de cerámica, carente de decoración, entre la que se encuentran bordes, bases y fragmentos de cuencos y de platos de borde engrosado. Este lugar debió ser un asentamiento bastante importante, ya que desde la cima del cerro se divisa una amplia panorámica de los alrededores, además de contar con abundantes pastos y tierra de labor en sus cercanías.

Edad Media

La actual población de Los Blázquez parece haber surgido a finales del siglo XV cuando, según Ramírez de las Casas-Deza un grupo de vecinos de Fuente Obejuna se establecieron en un cortijo que serviría de punto de partida a la citada villa.

Durante los primeros siglos de dominio islámico no ha quedado documentada ninguna localidad de importancia en su término, lo cual no significa que no existiera. Por su término pasaría el camino de Córdoba a Mérida o algún ramal del mismo, así como otros que comunicarán Los Pedroches (Fahs al-Ballut) con la zona meridional de Extremadura.

Durante el siglo XII y primera mitad del siglo XIII, es decir, durante la época almohade, estuvo instalada en su término la importante población de Tolote, cuyos restos configuran el hoy denominado castillo de Los Blázquez o de Maldegollado.

Castillo de Los Blázquez o de Maldegollado, donde se encuentra el poblado de Tolote. Antiguo poblado situado al este de Los Blázquez, unos 2 kms. sobre la cota más alta, 756 ms., de la sierra del Cambrón sobre crestones de cuarcita, en una situación defensiva espléndida, como atalaya norte y sur. La meseta de asentamiento de la fortificación y el mismo poblado está defendido por muralla, está ligeramente inclinada al sur y el recinto de unos 700 u 800 ms. cuadrados se apoya en los crestones cuarcíticos.

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La cerca o muralla del recinto sigue el norte de la línea del despeñadero natural; rellenándose sus encías o entalladuras con material pétreo que en algún caso afecta a la forma de torreón, normales a una línea este-oeste, bajan otros cimientos o paredones construidos en piedra en seco de 0'80cms a cerca de 2 ms. de anchura, estos dos muros están unidos a otro normal al sur, dejando un espacio rectangular, pero sus prolongaciones en la vertiente meridional siguen hasta encerrar el emplazamiento del poblado, definido por recintos rectangulares, de habitación y calles claramente delimitadas.
Una calle principal alineada de este a oeste, a la que siguen otros muros perpendiculares, definen las plantas de las edificaciones que allí se elevaron y cuyos restos aparecen en ciertos casos borrados por la acumulación de derrubios.
Dentro del emplazamiento del recinto se encuentran dos aljibes, uno al norte y otro al sur, y a la bajada en esta misma dirección un dique de tierra arcillosa y piedra, contiene un gran charco de agua en época de lluvia. Los fragmentos cerámicos, por su parte, son de tosca factura, de cerámica rojiza, sin decorar, y similares a los hallados en otros poblados de mineros de Sierra Morena. En este lugar apareció una barra de oro de 7cms por 2cms. Además, en la ladera meridional aparecen en superficie abundantes fragmentos de ramifica musulmana, vidriados de verde manganeso y negro sobre melado (estos últimos, muy característicos de época almohade), junto a numerosos materiales ásperos, que testimonian la importancia del hábitat.
Desgraciadamente no se conoce ninguna mención de esta villa en las crónicas musulmanas, pero al parecer surgió en esta zona para controlar las vías de comunicación que enlazaban Córdoba y Mérida, que en la época pasarían algo más al norte de lo que lo iban a hacer con posterioridad, a partir de la fundación de Fuente Obejuna.

Cuando Fernando III recupera ese territorio a mediados del siglo XIII, los nuevos pobladores cristianos intentan establecerse en ese lugar. De 1272 data la delimitación de los términos parroquiales de la iglesia del Tolote, y de la misma época conocemos un documento por el que Domingo Pérez, clérigo de esa localidad, en unión a los de Espiel, Dos Hermanas, Belmez, Obejo y Trassierra, cede al obispo Fernando de Mesa el diezmo de los ganados que pastaban en su término.

Desde finales del siglo XIII no vuelve a aparecer mención alguna de esta villa en la documentación, parece que la repoblación cristiana en esta zona fracasó, y que a principios del siglo XIV estaba ya despoblada. La despoblación de Tolote coincide con el nacimiento de Fuente Obejuna, que asumirá los términos Jurisdiccionales que, a finales del siglo anterior, se habían asignado a la parroquia de Tolote. Ello evidencia que Fuente Obejuna toma el relevo de Tolote, como villa más importante de la zona, a principios del siglo XIV y que, desde esa fecha, los caminos hacia Extremadura pasarían por ella.

En consecuencia, durante los siglos XIV y XV el término de Los Blázquez aparece muy poco poblado, dedicado, en su mayor parte, al establecimiento de dehesas de ganado vacuno y al aprovechamiento de las cañadas de trashumancia del ovino extremeño. Junto a ella tuvo gran importancia la actividad cinegética llevada a cabo en sus sierras. El "Libro de la montería" de Alfonso XI cita cazadores de osos y jabalíes en Las Navarras (actual Sierra Navarra), Sierra Donoria (Sierra de la Noria) y Sierra de Tolote (Sierra del Castillo), que evidencian lo agreste de su flora y fauna durante esta época.

Edad Moderna

Los primeros testimonios escritos de la existencia de esta localidad los encontramos en la reorganización de las parroquias de Fuente Obejuna, llevada a cabo en 1549 por el obispo Leopoldo de Austria, en la cual viene recogido que el capellán o párroco de Santa María de la O debía atender los cortijos de las Navas, Valsequillo, Lucía Fernández y Los Velázquez o Blázquez.

El 8 de noviembre de 1569, al ser erigida en Los Prados la parroquia de Santa Ana por Don Cristóbal de Rojas y Sandoval, obispo de Córdoba, se le señalan los anejos de Los Ibañez, Los Blázquez y Los Valverdes. Por constituir el anejo principal, los libros sacramentales, destruidos en 1936, se titulaban desde 1614 "de Prados y Blázquez". 

Edad Contemporánea

En 1812 la villa ha superado a sus anejos y aparece ya como cabecera de feligresía.

Durante esta época se produce el desarrollo administrativo autónomo de la villa de Los Blázquez.
En 1817, siendo aldea de Fuente Obejuna, pasa a formar parte de las Cinco Aldeas (Valsequillo, Esparragosa, La Granjuela, Los Prados y Los Blázquez), unión que perdura hasta 1842 en que Los Blázquez, al igual que Valsequillo y La Granjuela, adquieren títulos de villas.
Sobre el resto de la contemporaneidad la influencia de Fuente Obejuna se manifiesta evidentemente. Durante la Restauración son perfectamente detestables numerosos episodios de caciquismo.
En los días de la II República, y en las tres confrontaciones generales, el comportamiento político de la villa tiene un claro matiz progresista, con un claro predominio del PSOE.

Al estallar la Guerra Civil, como casi toda la comarca, quedó fiel al gobierno de la República.

La Guerra Civil en Los Blázquez

Los primeros meses de guerra transcurrieron con relativa calma, en un momento en que se tuvo conocimiento de que dos camiones de milicianos se acercaban desde Peraleda para acabar con los presos, el alcalde y el comité los pusieron en libertad. Poco después, camino de Fuente Obejuna, fueron sorprendidos algunos de ellos con armas y documentación comprometedora, pero el vecindario se opuso a cualquier tipo de castigo. Tampoco sufrieron ningún tipo de castigo los guardias y sus familias, concentrados en Pueblonuevo.
Ocupada la zona por las tropas franquistas en los primeros días de noviembre, se puso en práctica una represión completamente arbitraria que, alentada por varios falangistas locales, dio como resultado el fusilamiento de 16 campesinos, que se encontraban en el campo dedicados a sus faenas de sementera. Se les fue llamando al cuartelillo de Falange para hacerles preguntas, y fueron fusilados en dos tandas de ocho, los días 12 y 15 de noviembre.
El 12 de noviembre fuerzas republicanas de Extremadura intentaron la recuperación de Los Blázquez, entonces defendido por el teniente Federico Gómez Hidalgo, comandante militar de la plaza; milicianos procedentes de Peraleda y Monterrubio atacaron con metralletas. A su encuentro salió una pequeña columna desde Peñarroya, al mando del comandante Azofra, rechazando a los republicanos causándoles, según fuentes franquistas, más de 30 muertos, entre ellos un oficial y un sargento. A su vez, los falangistas sufrieron varios heridos y cinco muertos. En abril de 1937 el pueblo de Los Blázquez sería recuperado por las tropas republicanas. El día 5 de abril fue jornada triunfal para los republicanos, los internacionales tomaron por la tarde Los Blázquez, el cual fue atacado por el batallón "Henri Vuillemin", fue un ataque por sorpresa, pues los nacionales habían colocado su dispositivo de defensa en el lado opuesto al que atacaron los republicanos. Fue el resultado de un favorable error: un mapa malo y unas indicaciones equivocadas de distancias. Al alba, los republicanos marcharon por un camino que los llevó, sin darse cuenta de ello a la retaguardia de los fascistas. Los republicanos aprovechando esta ventaja, hicieron varios prisioneros y se apoderaron del material de guerra, sin grandes dificultades.

La Última Batalla de la República en Los Blázquez, 1939

El avance republicano durante la jornada del 6 de enero fue muy importante. Mientras la 70 División se extendió por el flanco izquierdo hasta Mano de Hierro, la 10 se situó en las estribaciones de Tejonera comenzando el envolvimiento del cerro Mulva, la 47 División se quedó a medio camino entre Valsequillo y Fuente Obejuna, y la Agrupación "Toral", junto con la columna "F", rebasaron el pueblo de Los Blázquez y se quedaron en el cerro Coscojo, junto al río Zújar.

Franco prestó considerable atención a esta ofensiva, prueba de ello es que, el mismo 6 de enero ordenó el envío de tres divisiones completas al sur de Badajoz (la 74, la 81 y la 40), además de un regimiento de la 71, creando una agrupación, al mando del general García Escámez.
El día 19 las líneas republicanas habían perdido parte de su penetración hasta el norte y se situaban en Pilón de los Arcos, vértice Cadena y Puerto Urraco, extendiéndose hacia el oeste por los vértices Risco, Castillejo y Sancha, defendiendo Peraleda y Los Blázquez.

El día 23 de enero supuso el término de la tercera fase de la batalla, cuando al fracasar el último intento republicano sobre el vértice Moritos y Mataborracha, cesó toda capacidad ofensiva. El mismo día las tropas franquistas de la Agrupación Escámez llegaban por todas partes al río Zújar, dejando limpio el territorio de Badajoz de cualquier presencia republicana. Más aún, la 81 División inición el paso del río por los caminos de Peraleda a Valsequillo y a Los Blázquez.
El día 24 los franquistas presionaron decididamente en dirección a Los Blázquez, considerando objetivo principal los cerros del Coscojo y del Cambrón. Una columna atacó por el norte de esta línea montañosa, en dirección a Valsequillo, y otra columna por el sur, en dirección a Los Blázquez, rebasando por los flancos las posiciones republicanas de cerro Coscojo. La ocupación de Cerro Coscojo se llevó a cabo por medio de un golpe de mano en la madrugada del 24, a cargo del 8º. Tabor de Regulares de Larache, de la 81 División, que se infiltró por las vaguadas del cerro, sorprendiendo y envolviendo a un total de tres batallones republicanos.

Comenzó, en medio de la noche, una lucha infernal, en la que, según el parte nacionalista, los republicanos que no murieron cayeron prisioneros, desde el primer mando al último soldado; es decir, 700 muertos y 600 prisioneros en el fatídico cerro. Las bajas franquistas debieron ser cuantiosas.

La 74 División, apoyada por la artillería de la 11 División desde el Torozo, avanzó a lo largo del día y relevó a la 81 en la zona del Coscojo. Más al flanco derecho progresó la 40 división franquista venciendo la resistencia de la república y apoderándose de las lomas al suroeste de Los Blázquez, mientras la caballería ocupó las sierras Herrera y Ducado.

El 25 de enero, por el camino de Peraleda a Los Blázquez avanzaba la 81 División y a su derecha, la 40, con poca resistencia. Esta última fue la que se apoderó de Los Blázquez el citado día, tras un desesperado esfuerzo de los republicanos de conservar el pueblo.

Dato importante a señalar es que en Los Blázquez, al igual que en La Granjuela y Valsequillo, también hubo un campo de concentración. Un estudioso del tema, Joan Llarch, habla de que al terminarse la contienda había más de 21000 prisioneros entre Los Blázquez, Valsequillo y La Granjuela, y que se organizó otro campo de concentración en Cerro Muriano para 15000 excombatientes más.
Fue Los Blázquez pueblo muy castigado por la Guerra Civil, como sus limítrofes; cambió varias veces de manos y sufrió estragos. Así que en la posguerra Regiones Devastadas se volcó en su reconstrucción, y es patente su huella arquitectónica en calles como Córdoba, Julio Romero de Torres y en la propia iglesia parroquial.